Lo que sabes puede mejorar lo que otra persona encontrará mañana.
No tienes que ser experto, escritor ni conocer la estructura de RTM. Cuenta una solución, experiencia, medición, procedimiento, corrección, ruta, fuente o aprendizaje. Si ya existe algo parecido, RTM intenta incorporarlo como mejora o alternativa relacionada en vez de crear otra pieza aislada.
No todo el conocimiento es una guía.
Si sabes dónde encaja, puedes orientarnos. Si no lo sabes, no pasa nada: cuéntalo con tus palabras y RTM decide la estructura adecuada sin obligarte a aprender nuestro sistema interno.
Con tus palabras, sin tener que decidir previamente si es guía, diagnóstico, lección, vídeo o proyecto.
Busca si ese tema ya existe. Si puedes mejorarlo, la aportación se dirige allí; si aporta una alternativa distinta, queda relacionada.
Lo sitúa en su portal, tema y ruta, conservando procedencia y evitando que el conocimiento vuelva a dispersarse.
La automatización hace lo mecánico; una decisión humana valida cuando realmente hace falta.
La versión útil pasa a ayudar a otros y su evolución queda conservada para entender qué cambió con el tiempo.
Aportar tampoco debe convertirse en otro montón de cosas sueltas.
Una colaboración recurrente puede organizarse en pendiente, en curso y realizado. El histórico personal permite recordar qué mejoraste aunque ese conocimiento siga evolucionando después.
Aportar sigue siendo posible sin cuenta. El espacio personal solo se usa cuando realmente necesitas seguimiento de tus colaboraciones.El formulario operativo puede pedir un medio de contacto para revisión, pero aportar conocimiento no obliga a crear una cuenta. Las cuentas quedan para seguimiento privado o funciones comerciales que sí las necesiten.

